Los niños van aprendiendo poco a poco conforme van creciendo y madurando y ellos mismos se ponen a prueba. Es innato y necesario para poder desarrollarse como es debido y, lógicamente, hay que estimularlo. Para eso, la escalada es un buen ejercicio a tener en cuenta.

Les ayudará a mejorar la condición física, estimular la memoria, la concentración, equilibrio y compañerismo, habilidad necesaria en la vida.

El rocódromo

Los técnicos en escalada podrán ayudar a los niños a dar sus primeros pasos en el mundo de la escalada con la mayor seguridad y aprendiendo de la forma correcta.

Enseñarán a trabajar los brazos, piernas, abdomen y espalda para que todo el cuerpo se coordine a la perfección. Por eso, es importante llevar ropa cómoda que permita amplios movimientos.

El calzado, los pies de gato, son muy importantes porque se tiene que adaptar morfológicamente al pie y tener una suela adherente que nos permita escalar con seguridad y sin sustos.

Los componentes de seguridad son vitales y muy importantes. Si el rocódromo tiene la altura suficiente, se puede practicar con arnés y cuerda para asegurar bien y practicar.

Si el niño es muy pequeño o pesa muy poco, también existen arneses integrales que evitan el volteo accidental y con sistemas que ayudan a los niños a familiarizarse con los elementos de seguridad y a su revisión antes de cada escalada.

La escalada en rocódromo con niños

Otro elemento en la escalada es el magnesio y las bolsas, ideal para que las manos sudadas eviten resbalarse. Podemos decantarnos por magnesio en polvo o líquido.

Es importante inculcar el hábito de ponerse casco, aunque en los rocódromos es habitual ver gente sin ellos. Siempre que se practique, sea donde sea, es importante ponerse el casco para también inculcar una educación en seguridad.