A veces creemos que, para subir de nivel en el mundo de la escalada, tenemos que entrenar más duro pero nos cuesta sacar tiempo de donde sea y, la mayoría de veces, lo restamos de nuestras horas de sueño y descanso. Pero la falta de sueño puede traer consecuencias y afectar al rendimiento.

El entrenamiento siempre pasa por delante y se le da mucha importancia, entre otras cosas, a la nutrición. A veces nos olvidamos del descanso y es esencial.

Un tercio de los adultos duerme menos de las 7 horas que se recomiendan por la noche.

Al entrenar duro, el cuerpo se resiente y necesita una recuperación del esfuerzo y eso pasa únicamente cuando descansamos.

¿Qué pasa mientras dormimos?

Se liberan hormonas de crecimiento, recuperamos energía e hipertrofia muscular, generamos células del cerebro y desconectamos del entorno, con lo que beneficia a la temperatura corporal, a la presión sanguínea y a la generación de diferentes hormonas.

Entramos en lo que se llama fase REM, que es de reposo cerebral y es un ciclo activo.