Una de las principales características que tiene un escalador aficionado o profesional es la inmensa fuerza que tienen que tener sus manos. Tienen que saber adaptarse a las diferentes presas, con diferentes formas y posiciones.

La técnica es esencial para minimizar recursos energéticos y, a veces, nos obliga a forzar las muñecas hasta llevarlas al límite en algunas ocasiones. Evidentemente, a raíz de esto, surgirán lesiones en las articulaciones como epicondilitis o tendinitis. Habría que poner el foco en las muñecas pero muchas veces son las grandes olvidadas en este mundillo y solo nos acordamos de ellas cuando nos duelen o sufrimos una lesión.

La anatomía de las muñecas

Son articulaciones condilea que unen los huesos cúbito y radio con el carpo, lo que sería el antebrazo y la mano.

En un eje transversal, puede ejercer flexión y extensión y, en otro eje anteroposterior, realiza los movimientos de inclinación radial o cubital.

La circundicción es la suma de estos movimientos, aunque no permite una rotación total de movimiento.

La forman 3 articulaciones:

  • Articulación de la cámara proximal o radiocarpiana: La cápsula articular y los ligamentos laterales, anterior y posterior, se encargan de reforzarla.
  • Articulación externa de la cámara distal: Tiene doble artrodia morfológica y una condílea funcional, entre huesos escafoides, trapecio y trapezoide.
  • Artiulación interna de la cámara distal: El carpo, formado por 8 huesos.